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LOS ANTIS

En el argot futbolístico se les denomina “antis” a aficionados que dedican una gran cantidad de energía, tiempo y esfuerzo en criticar, minimizar o denostar de cualquier forma a un equipo en particular, que evidentemente no es el suyo, fenómeno éste muy peculiar y digno de un análisis profundo.

En primera instancia hay equipos que son imán de nacimiento para éste tipo de aficionados, que valga la referencia, cumplen en su mayoría muchos de los criterios de los Fanáticos, tema abordado en la entrega anterior. Regresando a la cuestión, los antis son fácilmente atrapados por equipos exitosos, aquellos que despiertan variopintas emociones o bien, cuando existe una animadversión de mucho tiempo atrás, como en los enfrentamientos clásicos.

Los antis son fácilmente identificables pues conocen perfectamente el itinerario, altas y bajas; puntos y goles anotados o en general casi cualquier estadística o dato importante del equipo odiado, o bien están quienes se muestran particularmente felices cuando su antagónico sufre el mínimo revés, desatando burlas encarnizadas y discutiendo con gran vehemencia demeritando en todo momento sus logros llegando a estar aún más pendiente del club a quien dirige su función de anti que de su propio equipo.

Analicemos un momento este interesante fenómeno, es imposible entender la actitud de un anti sin utilizar la envidia como definición básica, ésta, la envidia es una emoción altamente toxica ante la cual el ser humano incluso ha elaborado una serie de rituales y supersticiones, a diferencia de los celos en los cuales quien los padece únicamente desea algo similar al objeto de sus celos en la envidia, es la felicidad ajena la que provoca daño, generando en el envidioso una profunda angustia ante los éxitos ajenos desatando un odio corrosivo, no es de extrañar que los equipos o jugadores exitosos generen reacciones de esta índole, puesto que la actitud anti es generada por la envidia no tendría cabida experimentarla hacia equipos a los que identifique como perdedores.

Lo plantearé de esta forma, en algunos sujetos, los triunfos ajenos amenazan su sentido de seguridad, incapaces de asimilar que “los otros” tengan atributos que en el fondo desean, reaccionan con gran furia tomándose de manera muy personal su “lucha” contra ese enemigo en quien encarnan todas sus frustraciones. De esta manera pueden comportarse como seres mezquinos antipáticos y agresivos, dejan de sentir lo más importante y maravilloso de un deporte, la pasión, la alegría y el goce inherentes a actividades deportivas y de esparcimiento son dejados de lado ante las manifestaciones externas de sus complejos.

El deporte como casi cualquier creación cultural, tiene como base la proyección de deseos o manifestaciones simbólicas del ser humano, tocando al deporte convertirse en un suplente de los enfrentamientos bélicos, una suerte de juego representativo de los impulsos agresivos, de esta forma es fácilmente explicable la manera en la que algunos sujetos expresan su afición, confundiendo o mejor dicho, mezclando lo fantástico con lo real o lo objetivo con lo simbólico,  el deporte en conjunto y masificado es una invitación difícil de rechazar a convertir la cancha en un campo de batalla, en la que “ellos” o “los otros” encarnan al mismo tiempo nuestros temores y odios.

Los antis están pues condenados a la veleidades de los resultados y la fortuna por partida doble, pues para su felicidad necesitan tanto que la suerte les sonría como que les dé la espalda a sus odiados, pobre suerte la suya, triste destino para quien lo padece pero inevitable para miles de personas que con el café de la mañana destilan el coraje o la alegría dependiendo de los resultados propios y ajenos.

Para mayor información y con el deseo de tener un intercambio de ideas más profundo, les dejo mi contacto

psicaron@gmail.com

#Psicaron

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